TORO

Ampparito

1 nov 2022

RESPUESTA DE X AL PRIMER EMAIL QUE LE ENVIE

Todo este asunto empieza una semana negra de un mes negro. En uno de esos días en que no estás bien en ninguna parte y ves todo desde el fondo de un pozo largo y estrecho. A pesar de la lucecita del final, la mayoría del campo visual, un 99%, bueno quizás un 97%, es oscuridad y no tiene visos de cambiar.

Todo empieza con esta frase: y el cielo se tiño de negro…

Por ello me sorprende la cantidad de vueltas que se le ha dado a este asunto. No tenía nada que ver con el toro, ni con España, ni con la tauromaquia, ni con Galicia, ni con Manolo Prieto, ni con los comunistas, ni con los pájaros, nada de eso. Lo que ocurre es que en este bendito país da igual muebles, inmuebles o ideas, todo es susceptible de ser arrojado contra el prójimo.

Pintar el cielo de negro se antojaba imposible, una cosa es estar desesperado y otra empezar semejante empresa, tampoco soy gilipollas. Lo más viable era empezar por el hueco azul ese del toro de Osborne entre los cuartos traseros y la cola, para los más observadores tiene más significado que el toro en sí. De hecho, hace poco leí en un chat que uno de los operarios encargados del mantenimiento de estas vallas publicitarias aseguraba que dependiendo el lugar donde se situaba el toro utilizaban un azul u otro, al fin y al cabo, no es lo mismo Tarifa que Vigo.

Esto quiere decir que hay unos señores que recorren España durante gran parte del año buscando el color del cielo, no puedo imaginar un trabajo más bello. Creo que esta pieza es para ellos, bueno miento, primero para mi, una huida para combatir esta oscuridad y luego, si acaso, para ellos, el resto me importa una mierda.

Hice la pieza acompañado por unos amigos el lunes 8 de mayo, el día antes visité el lugar para ver la viabilidad del asunto, si se podía subir fácilmente, dejar el coche y cómo de grande era el toro (los hay de 14 metros y de 7 metros). Por suerte era de los pequeños y la carretera desde donde se veía no era muy transitada, una nacional que une Trasmiras con Xinzo.

Pase la mañana mezclando alrededor de 12 litros de pintura. Necesité unos 15 ajustes hasta dar con el color exacto. Sabia que el punto de vista desde la carretera al toro era noroeste así que a pesar de estar alojándome a varios kilómetros de distancia hice las pruebas de color con el horizonte que estaba en la misma orientación. Este juego del cielo solo funcionaria mientras el sol golpease la valla, concretamente desde las 08:00 de la mañana hasta las 15:00. La mayoría no lo saben, pero el cielo no es azul de bote, este solo vale para los dibujos animados, para conseguir el de verdad había que añadir un poco de rojo y desaturar con gris.

Toda la pintura que usamos era reciclada de otros trabajos, lo único que tuve que comprar fue 1 kg de azul RAL 5002, por lo que la pieza salió por unos 19,47€ si contamos lo que costaron 4 cervezas mahou clásicas, una lata de mejillones en escabeche y un bote de aceitunas con anchoa que lleve para convidar a mis compañeros mientras esperábamos a que el sol cayese y la noche fuese lo suficientemente cerrada.

He de reconocer que fue realmente bonito hacer un aperitivo a los pies de esta mole de hierro mientras el sol se ponía con unas vistas privilegiadas de la zona de A Limia.

Una vez la oscuridad nos cubrió, a eso de las 22:30, empezamos. No tardamos más de 15 minutos en terminarlo y fue por culpa de los cuernos, la zona más alta, donde el rodillo empapado de pintura pesaba tanto que se bamboleaba sin control. La manera de alcanzar toda la superficie fue gracias a dos pértigas de dos metros cada una unidas entre si, un invento que distaba mucho de ser preciso. Esto sumado a la oscuridad nos obligaba a pintar a tientas.

Justo cuando estábamos a punto de acabar un coche paró en el arcén de la carretera. Al ver que llevaba varios minutos sin moverse decidimos irnos. Con la excitación bajamos la colina más rápido que si fuese de día, cogimos el coche y nos fuimos. Cuando llegamos a casa hicimos fuego en la parrilla y cenamos churrasco con ensalada a modo de celebración.

Dos días después fui a tomar fotos desde distintos ángulos. No esperaba que durase mas de unos días y necesitaba registrarlo un día que no hubiese nubes para que el cielo negro contrastase con el azul.

Durante dos semanas nada pasó. No apareció en ningún sitio y todo parecía calmado. Mi objetivo de pintar el cielo de negro estaba conseguido, la semana era menos negra y el mes empezaba a aclarar. De repente, tú lo colgaste en tu Instagram y todo se fue de madre.

Se supone que con la lógica de este mundo de autorías y ego debería estarte agradecido, nada más lejos de la realidad. En mi opinión, al único que ha servido esto ha sido a ti. Me da la sensación que en el fondo desearías haberlo hecho tú, este rollo de darle voz a los sin voz te ha dado pie a poner unos textos evocadores y que los más despistados den por hecho que fuiste tú quien lo hizo. Es perverso como la cantidad de seguidores dictan las autorías, como una persona con más repercusión