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@arbolesfollar


Estamos ya casi terminando el primer tercio del año y el único propósito de año nuevo que he conseguido cumplir firmemente, sin grietas ni titubeos, ha sido el de no follarme un árbol, el resto me los he cepillado todos desde el minuto cero. Uno de ellos era, por encima de todo, intentar dejar de sumergirme en las aguas fecales de la digitalización, dejar el móvil de lado y volver la mirada atrás, a ver si recupero aquel tipo que fui, o por lo menos me acerco a él, porque ahora mismo me estoy convirtiendo en algo que jamás soñé ni en mis peores pesadillas; Una especie de zombie que lo primero que hace es iluminarse la cara con la pantalla de su puto teléfono y comerse una buena batería entera de iPhone a modo de barrita energética antes de empezar el día. 

Lo primero que hago al despertar es, básicamente, calzarme entre pecho y espalda, tonelada y media de basura inflamable para mi cerebro y, por qué no, para mi salud física también. 

Estamos en una especie de momento en el que a la humanidad ya no le importa parecer gilipollas, ¡qué más da! ¿Qué sentido tiene no hacer el subnormal? ¡Pero si todo el mundo lo hace, no pasa nada! Ya no hay edades, es transversal, tu abuelo hace un tiktok deplorable, tu padre te revienta el whatsap a emojis rancios y avatares rejuvenecidos que dan vergüenza ajena, tu hermana… no sé, tu  hermana probablemente esté haciendo vídeos de “reacciones a cosas” (así, sin más trabajo de fondo) convencida de que está creando algo de valor, trabajar quizás… y es que, ser idiota, ahora mismo, resulta algo congénito en la era de la estupidez humana. 

Dicho esto, y analizando los resultados de la mierda que yo mismo genero, porque sí, yo también soy un peón en esta obra magnánima de tornarnos a todos en unos peleles para que no duela la tanto la estocada  final, he decidido abrir un perfil en instagram que se llame “@arbolesfollar” e invitar a la gente a que envíe su vídeo fornicando con un árbol. 

La idea surge de una manera simple y tan llana como la plaza en la que estaba yo  fumándome un cacharro cuando de repente vi que el platanero que tenía delante dotaba de un orificio muy parecido al de un ojete generoso y glotón. Entonces se me ocurrió grabar un vídeo en el que fingía que lo estimulaba y lo escupía, una especie de porno botánico raro, y después colgarlo. Mi sorpresa vino hace poco, cuando un día tonto de estos de desayuno mortal, me puse a revisar mis reels (de verdad que me avergüenza profundamente confesar estas prácticas) y me llamó la atención que ese vídeo, en el que además había aprovechado para felicitar el año nuevo titulándolo “propósito de año nuevo: INTENTAR NO FOLLARSE UN ÁRBOL” había superado con creces las visualizaciones, ¡triplicando incluso las “views” con respecto a mis otros vídeos, que muy a mi pesar y en mi humilde opinión, creo que son infinitamente mejores, lo que me llevó a preguntarme qué cojones quiere la gente además de ponerme en un lugar todavía más ridículo. 

Después de aquel descubrimiento mi cabeza no podía más que detectar árboles con anos en la frente, trazando así un mapa mental de árboles follables en la ciudad de Barcelona y quizás luego ir ampliando el radio hasta Berlín, o no sé, Sebastopol, pero lo más ilusionante del perfil “@arbolesfollar”, es generar una especie de movimiento estúpidamente bonito en familia, como cuando una nieta engatusa a su abuelo para que mueva su gallináceo cucu y poder así grabar un tiktok, pues yo me imagino algo parecido pero copulando en familia con un árbol de la calle. 

La idea es sencilla pero retorcida a la vez y es que al final, a medida que he ido avanzando en esta especie de artículo, me he visto abandonando a cara de perro la postura de mantenerme firme con aquello de los propósitos e intentar no follarme un árbol y he acabado jaleando a la gente, animándoles a hacerlo (incluso a hacerlo en familia), sumándome con todas mis fuerzas a esta lucha bobalicona del a ver qué quiere la gente, alzándome así como el rey absoluto de esta “patria” y creando (no es broma) el perfil “@arbolesfollar” para que todo esto no caiga en saco roto. 

Así que, de hecho, podríamos decir que esto no se trata de un artículo, ni tampoco de una especie de artículo, sino que esto es un alegato en toda regla. Un ALEGATO con todas las letras. El mismísimo “No future” de los Sexpistols pero en los tiempos de hoy en día. ¡Si no puedes con el enemigo, pues qué coño, únete a él, que Dios salve a la reina!

¡Venga, ahora sí, anímense mis queridos COMPATRIOTAS!

Recibiré encantado sus propuestas en el Instagram de @arbolesfollar

¡Muchas gracias y muy buenos días!  




Este articulo es parte de The Posttraumatic VOL.7 "GENOCIDE".

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